martes, 18 de octubre de 2016

¿Quién es el Espíritu Santo?


¿QUIÉN ES EL ESPÍRITU SANTO?

Juan 16:12-15
“Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.”

En este pasaje Jesús hablaba a sus discípulos acerca de su próxima partida. De acuerdo al plan de salvación para la humanidad él debía morir en la cruz y al tercer día Dios lo levantaría de los muertos. Después de su ascensión a los cielos donde se sentaría a la diestra del Padre, vendría el Espíritu Santo. Este era el paso final del plan.

Hay muchos conceptos erróneos sobre el Espíritu Santo. Algunos piensan que es una fuerza activa o una energía espiritual. Otros consideran al Espíritu Santo como el poder impersonal que Dios pone a disposición para los seguidores de Cristo. Algunos se concentran en los dones espirituales. Otros se van al extremo opuesto y apenas mencionan al Espíritu Santo. Ahora bien, ¿qué dice la Biblia acerca de la identidad del Espíritu Santo?

Puesto en una manera sencilla, la Biblia afirma que el Espíritu Santo es Dios. Dice 1 Juan 5:7: “Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno.” Los atributos de cada miembro de la Trinidad están presentes en los tres. Por tanto, el Espíritu Santo es omnisciente (lo sabe todo), omnipotente (todopoderoso) y omnipresente (está en todo lugar a la vez). El Espíritu Santo es una persona. Sabemos esto porque las Escrituras nos dicen que él tiene cuatro cualidades importantes de una persona: conocimiento, voluntad, emociones y actividad.

CONOCIMIENTO:
El Espíritu Santo conoce los pensamientos de Dios y los revela a los creyentes. 1 Corintios 2:10, 11: “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.” Y 1 Juan 5:6 dice: "El Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad."

VOLUNTAD:
El Espíritu Santo ejerce su voluntad en la distribución de los dones a los creyentes. 1 Corintios 12:7-11: “Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.”

EMOCIONES:
El Espíritu Santo está también lleno de amor. Romanos 15:30: “Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios.” También se entristece ante el mal comportamiento de los hijos de Dios. Efesios 4:30: “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.”

ACTIVIDAD:
El Espíritu Santo actúa como nuestro consolador, ayudador, maestro y guía. Convence al mundo de pecado, nos guía a toda verdad y nos hará saber las cosas que habrán de venir. (Juan 16:7-11). Así dijo Jesús en Juan 14:26: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.”

Con el fin de lograr la redención del hombre, Dios envió a su Hijo a la tierra para que tomara forma humana, y al morir en la cruz y resucitar se convirtió en nuestro Salvador. Al volver al cielo Jesús envió al Espíritu Santo, el cual mora dentro de los creyentes. La obra del Espíritu Santo es conformarnos a la imagen de Cristo y vivir la vida de Jesús a través de nosotros. La presencia del Consolador en nosotros nos identifica como posesión de Dios.

ORACION:
Padre santo, te doy gracias por tu plan de salvación para la humanidad. Gracias por tu Hijo Jesucristo que me ha librado de la condenación eterna y por tu Espíritu Santo que me está preparando para vivir junto a ti por la eternidad. Por Cristo Jesús, Amén.

DIOS TE HABLA.