viernes, 25 de noviembre de 2016

El resentimiento condena el alma



“El resentimiento condena el alma”

Desde los albores (comienzo o principio) de la humanidad, el hombre contaminado por Satanás ha manifestado un mal que a lo largo de los siglos se ha desarrollado, sin que haya nada que lo frene a nivel general, sino sólo personal y esto, únicamente a través de la transformación operada en el corazón del hombre por medio de la fe en Jesucristo. Pero en términos generales al hombre sin Dios, lo corrompe un inmenso sentimiento de amargura ministrado por Satanás en contra de Dios. Este ser infernal desechado por Dios ha trasladado su odio y resentimiento contra Dios en el hombre, arrastrándolo a revelar contra su prójimo y contra sí mismo, un profundo sentimiento de amargura manifestado en violencia, agresividad y odio, que arrastra –indefectiblemente- su alma al infierno; porque es –literalmente- imposible que un amargado y resentido pueda ser salvo. Todo comenzó cuando el diablo fue rechazado por Dios en los cielos. Cuando quiso usurpar el trono de Dios mediante intrigas y engaños, logrando su macabro propósito en un tercio de los ángeles del cielo. Ante éste acto de rebelión, fue echado el diablo del cielo juntamente con todos los contaminados, convirtiéndose en demonios y ángeles caídos que vendrían a contaminar a los hijos de los hombres con el resentimiento de su fracaso en el cielo. La primera manifestación de este mal diabólico, la encontramos en Caín contra su hermano Abel, leamos: “…Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó (se llenó de veneno) Caín en gran manera, y decayó su semblante (resentimiento que quiere decir se debilitó). Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hiciereis, ¿no serás enaltecido? y si no hiciereis bien, el pecado está a la puerta…” (Gn.4:4-7). Es importante observar que Caín se llenó de amargura contra su hermano Abel, cuando sintió el rechazo de Dios hacia su ofrenda y la buena aceptación que tuvo, de parte del Señor, la ofrenda de Abel. No obstante, cuando Dios observó el resentimiento de Caín, se toma el tiempo de explicarle el por qué de su actitud ante las dos ofrendas. La ofrenda de Abel fue conforme a la voluntad de Dios y por eso fue calificada de «más excelente sacrificio que Caín»; pero Caín no oyó la voz de Dios y terminó asesinando a su propio hermano.

Este mal se multiplicó en toda la raza humana llenando la tierra de su resentimiento, contaminando toda la rueda de la creación. Leamos: “Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos…” (Gn. 6:11-13). Este pasaje es el preludio al diluvio que destruyó a los hombres de aquella época, sólo Noé y su familia ocho personas en total fueron salvos. Mi querido hermano y amigo, la raza humana post diluviana, volvió a corromperse igual o peor que la anterior, pues la raíz del mal no fue extirpada del corazón de los que sobrevivieron y ahora nos encontramos en un escenario similar o peor al que motivó a nuestro creador a destruir la tierra y sus habitantes, sólo que, en esta oportunidad, en virtud del pacto que Dios hizo con Noé de no volver a destruir la tierra y sus habitantes con agua, lo hará con fuego. Pero al igual que sucedió con Noé, Dios nos da la oportunidad de ser salvos de esta perversa generación, la cual está embriagada de resentimiento y odio contra Dios y su pueblo, el cual busca hacer su voluntad.

El antídoto contra el resentimiento es el amor; en él encontramos el poder de neutralizar todo el odio y resentimiento que exista en el corazón del hombre y es este amor, el que Jesucristo vino a ministrar al hombre, leamos: “El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor” (Ro.13:10). También dice la palabra de Dios: “Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados” (1P. 4:8). Y además: “El amor… (no es indecoroso), no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser…” (1 Co. 13:4-8). Este es el mensaje que Jesús trajo a los hombres, pero los hombres aman más las tinieblas que la luz, el odio más que el amor, la violencia más que la paz, el resentimiento más que el perdón, etc. Y usted ¿de qué lado está? El nuevo diluvio está preparado por Dios queramos aceptarlo o no, la profecía lo advierte. ¡Vamos hermano y amigo! eche fuera toda amargura, resentimiento, enemistades, envidias y enlacemos nuestras vidas en una verdadera fusión de amor nacido de corazón puro. Cristo viene y su iglesia dice ven y el Espíritu dice ven y yo digo sí, ven Señor Jesús, ven… Dios les bendiga .

viernes, 11 de noviembre de 2016

Satanás no hace nada si no es con permiso de Dios


Es imposible que Satanás haga nada, sin tener el permiso del cielo. Todo lo que el enemigo hace en contra nuestra, tiene que estar firmado por DIOS. A pesar que no entendamos lo que está pasando, que nos produce dolor, quizás nos produce confusión, viene con un propósito de llevarnos a un nivel mayor del que nos encontramos en el momento determinado. Si estás siendo zarandeado, atacado por diferentes vientos, diferentes situaciones, todo lo que estás pasando, fue aprobado por el cielo, para llevarte a un nivel mayor. Si Satanás me pide que te suelte, yo no te suelto, si él me pide lo que va a hacer, lo puede hacer. Hoy te vengo a decir que Satanás pidió un permiso para zarandearte. Jesús oró para que Pedro no fuese atacado por Satanás, Jesús oró para que no pases lo que Pedro estuvo viviendo, sino para que en medio de lo que estás pasando, tu fe no te falte. Dios te dice: LO QUE ESTÁS PASANDO, YO PUDIERA EVITARLO, PERO, LO ESTOY PERMITIENDO, PORQUE NO ES UN AZOTE, ES UN ZARANDEO. Cuál es la ventaja de ser zarandeado? Es que el zarandeo divide al trigo de lo que es la paja. Cuando DIOS permite que venga ese zarandeo a tu vida, zarandeo es literalmente sacudir con violencia. Todo lo que es paja en tu vida SALGA, y que solamente se quede el trigo. La paja son los amigos falsos, los malos hábitos, paja es depender de personas que Dios no quiere que tu dependas. Todo lo que no planté, lo voy a desarraigar de tu vida. Porque antes de Dios plantar, desarraiga las malezas, antes de edificar, primero remueve los escombros. Lo que Dios ha dejado en tu vida es trigo, y lo que ha sacado de ella, es paja. DIOS TE DICE: LIMPIO TU CAMPO, LIMPIO TU VIDA, LIMPIO TU CASA, COSAS QUE PARECÍAN BUENAS, DIOS LAS QUITA. Pastora Yesenia Then.

martes, 1 de noviembre de 2016

Un ángel salva matrimonio cristiano de un salvaje incendio de automóvil...Gran testimonio



Un Angel salva matrimonio Cristiano de un salvaje Incendio de automovil

Dann Stadler recuerda perfectamente el accidente de tránsito que casi le costó su vida y la vida de su esposa Tracey.

 
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Dann Stadler recuerda perfectamente el accidente de tránsito que casi le costó su vida y la vida de su esposa Tracey.
Dann comentó lo sucedido, “Había tanto restos del choque que no nos podíamos mover. Tracey estaba literalmente atrapada por el motor y todo lo demás se había derrumbado sobre ella”.
“Miré a mi marido y él se inclinó para tratar de desabrochar el cinturón de seguridad”, dijo Tracey, “y luego repentinamente, comenzó el fuego. Intenté llegar a él, pero no me podía mover. Estaba atrapada “.
En la noche de su cuarto aniversario, Dann y Tracey Stadler luchaban por sus vidas dentro de su automóvil aplastado y en llamas. Habían sido golpeados en la cabeza por un conductor borracho que iba en dirección contraria por la autopista. El conductor del otro vehículo estaba muerto – Dann y Tracey quedaron atrapados y presentaban heridos de gravedad.
Varios conductores llegaron a la escena y rápidamente comenzaron las labores de rescate para sacarlos de su coche en llamas.
“Ellos comenzaron a orar tan pronto como se encontraron con los restos y se trasladaron a la acción casi tan rápidamente”, dice Dann.

Dann StadlerLas puertas del coche estaban selladas. Un hombre golpeó el marco de la puerta del lado del conductor hasta que el vidrio finalmente estalló.

Tracey comentó, “en ese momento pensé, ‘Esto es todo. Me voy.’ Así que oré. Y dije oraciones que ni siquiera sabía que estaban en mi mente. Le dije: ‘Padre te pido que me perdones por mis pecados. Tu has dicho que tienes muchas moradas en el Cielo y te pido que haya una para mí. “Y dije, ‘Por favor, no me dejes incendiar hasta la muerte.” Y entonces miré hacia arriba y allí estaba él.”

“Cuando digo ‘Él’ era una persona que sabía que no era de este mundo. Era una persona con forma angelical. Y en ese momento él simplemente me levantó y me fui con él. Él me sacó y comenzó a llevarme cada vez más lejos del lugar del accidente. En ese momento yo sé que dejé mi cuerpo. Sé que lo hice. Él me dijo que podía mirar hacia atrás si quería, pero yo no quería. Y cuanto más nos alejamos del lugar del accidente más paz sentía. Y el amor? El amor no se puede explicar; estamos demasiado limitados en nuestras palabras. No se puede explicar en términos humanos. No había dolor, ni arrepentimiento. Lo único que importaba era mi relación con Cristo. Y me sentí como si estuviera en los brazos de Dios, de Jesucristo mismo”.
Luego de esa experiencia ella dijo que su espíritu volvió a su cuerpo roto y quemado. Al mismo tiempo, los equipos de rescate vieron a un hombre caminar hacia el coche.

“Y lo vieron acercarse cada vez más al coche y parecía tener un resplandor a su alrededor,” recuerda Dann. “Y, al mismo tiempo, había otro hombre que estaba detrás. Este hombre estaba orando fervientemente por nuestro rescate y nuestra recuperación. Además, dijo que ni bien el ángel apareció en la escena, se le doblaron las rodillas porque sintió el poder curativo de Jesucristo con tanta intensidad que sólo lo abrumó. Uno del equipo de rescate fue capaz de liberar a Tracey. El ángel estaba allí y se inclinó sobre ella, y puso sus manos sobre su cara “.
Tracey dijo, “Él posó sus manos sobr mi y supe que me estaba curando. Y luego el ángel dijo, ‘Tracey, todo va a estar bien. “Él me sanó.”