martes, 18 de abril de 2017

Judíos se convierten a Cristo al leer capítulo prohibido de Isaías


Todo empieza por una introducción sobre un antiguo capítulo de la profecía de Isaías que se encuentra en el Antiguo Testamento, conocido por pocos debido que entre los rabinos decidieron tomarlo como un “Capítulo Prohibido” 



La razón es que ellos se percataron de eliminarlo de la lectura de la Torá, debido a su “exactitud con los padecimientos de Jesús”.

El capítulo prohibido es Isaías 53. De hecho, los grandes rabinos antiguos describieron en el Talmud, el Sanedrín 98, en el Yalkut Shimoni, el Zohar e incluso el mismo Mainónides (Rambam) que se trataba de “los padecimientos del Mesías”.



Isaías 53 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?

Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos.

Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores;y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 






Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. 


Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.

Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. 




Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. 
Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.

Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.

Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.



martes, 11 de abril de 2017

Ocho razones por las que los cristianos no oramos a María


Presentamos 8 razones bíblicas que justifican el porqué un verdadero cristiano no ora, no clama, no reza, ni se postra ante María, la madre de nuestro Señor Jesús.

  • María no escucha oraciones. Por ningún lado encontramos en la Biblia que la hermana María escuche oraciones. Pero si podemos encontrar que Jesús dijo: Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. - Juan 14:13 
  • Jesús jamás enseñó a orar a María. Nuestro señor Jesús dijo: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. - Mateo 6:9 



  • Los apóstoles jamás oraron a María. El apóstol Pablo guiado por el Espíritu Santo escribió lo siguiente: Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre. 
  • La Biblia dice que Jesús es el que intercede, no María: ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. - Romanos 8:34 



  • La Biblia enseña que el Espíritu Santo también intercede por nosotros, no María: Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. - Romanos 8:26



  • María no es omnipresente.
  • María no es omnisciente.
  • María no es omnipotente.

sábado, 1 de abril de 2017

LA ADORACIÓN


Anoche estuve oyendo un sermón sobre alabanza y adoración. Y noto que iglesias no conocen el significado verdadero de ámbos términos. Sobretodo si vienen de concilios, los cuales tienen un pensamiento incorrecto de lo que es alabar y adorar.
La alabanza obtiene como lugar de origen el cielo. Fue creada por Dios y para Dios, la cual desde el principio de todos los tiempos la han utilizado los ángeles, querubines y serafines para expresar la soberanía y majestad de Dios.
En efectivo, la alabanza y adoración a Dios fue utilizada primeramente en el cielo frente al trono de Dios, pero se nos ha dado el privilegio a nosotros, es decir, los seres humanos, de poder participar de esa maravillosa bendición que es alabar a Dios.
Alabanza es el acto de glorificar a Dios; de ensalzarlo y bendecirlo, especialmente con himnos, cánticos, música y danza (2 Crs. 7:6; Salmos 150).
La palabra “adoración” implica un significado que trasciende a la música. La primera referencia de adoración en las escrituras la encontramos en Génesis 22:5 cuando Abraham el patriarca de Israel le dice a su hijo Isaac: “Iremos hasta allí y adoraremos.” En su definición más sencilla, adoración significa “postrarse” ante Dios.
La música es un vehículo para la adoración y la alabanza. La primera referencia en las escrituras sobre la alabanza a través de la música esta en Éxodo 15:2 cuando Moisés dice: “El Señor es mi fortaleza y mi cántico, y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré.”
Estamos diseñados para adorar. Dios creó al hombre y la mujer para tener comunión con El. El Rey David, salmista y adorador por excelencia escribió: “El Señor brinda su amistad a quienes le honran, y les da a conocer su pacto.” (Salmos 25:14).
Cada vez que nos reunimos cómo creyentes en el Señor es una oportunidad para alabarle y adorarle. Aunque podemos adorar al Señor de forma individual, existe un poder especial cuando nos reunimos a hacerlo de manera conjunta. En Salmos 22:22 dice: “Anunciaré tu nombre a mis hermanos; En medio de la congregación te alabaré.” En Salmos 109:30 el Rey David declara: “Yo alabaré a Jehová en gran manera con mi boca, Y en medio de muchos le alabaré.”
El Señor busca verdaderos adoradores. El Señor Jesús dijo: “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad: porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.“ (Juan 4:23).