sábado, 1 de abril de 2017

LA ADORACIÓN


Anoche estuve oyendo un sermón sobre alabanza y adoración. Y noto que iglesias no conocen el significado verdadero de ámbos términos. Sobretodo si vienen de concilios, los cuales tienen un pensamiento incorrecto de lo que es alabar y adorar.
La alabanza obtiene como lugar de origen el cielo. Fue creada por Dios y para Dios, la cual desde el principio de todos los tiempos la han utilizado los ángeles, querubines y serafines para expresar la soberanía y majestad de Dios.
En efectivo, la alabanza y adoración a Dios fue utilizada primeramente en el cielo frente al trono de Dios, pero se nos ha dado el privilegio a nosotros, es decir, los seres humanos, de poder participar de esa maravillosa bendición que es alabar a Dios.
Alabanza es el acto de glorificar a Dios; de ensalzarlo y bendecirlo, especialmente con himnos, cánticos, música y danza (2 Crs. 7:6; Salmos 150).
La palabra “adoración” implica un significado que trasciende a la música. La primera referencia de adoración en las escrituras la encontramos en Génesis 22:5 cuando Abraham el patriarca de Israel le dice a su hijo Isaac: “Iremos hasta allí y adoraremos.” En su definición más sencilla, adoración significa “postrarse” ante Dios.
La música es un vehículo para la adoración y la alabanza. La primera referencia en las escrituras sobre la alabanza a través de la música esta en Éxodo 15:2 cuando Moisés dice: “El Señor es mi fortaleza y mi cántico, y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré.”
Estamos diseñados para adorar. Dios creó al hombre y la mujer para tener comunión con El. El Rey David, salmista y adorador por excelencia escribió: “El Señor brinda su amistad a quienes le honran, y les da a conocer su pacto.” (Salmos 25:14).
Cada vez que nos reunimos cómo creyentes en el Señor es una oportunidad para alabarle y adorarle. Aunque podemos adorar al Señor de forma individual, existe un poder especial cuando nos reunimos a hacerlo de manera conjunta. En Salmos 22:22 dice: “Anunciaré tu nombre a mis hermanos; En medio de la congregación te alabaré.” En Salmos 109:30 el Rey David declara: “Yo alabaré a Jehová en gran manera con mi boca, Y en medio de muchos le alabaré.”
El Señor busca verdaderos adoradores. El Señor Jesús dijo: “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad: porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.“ (Juan 4:23).